THE JAGUAR #04

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Un viaje de una sola carga a bordo del Jaguar I-PACE por el Algarve, Portugal. | Detrás de la creación del revolucionario I-PACE | Reinventando un clásico: conoce el E-type Concept Zero | 50 años de la icónica berlina XJ | Entrevista en exclusiva con la tenista Johanna Konta | ¿Pueden los superordenadores revolucionar el arte? 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Izquierda: Florencia, obra del proyecto Deep Dream de Google, seguramente el generador de arte mediante sistemas de inteligencia artificial más famoso del mundo. Las obras de arte producidas por las máquinas del Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Rutgers University no pueden distinguirse de las creadas por sus homólogos humanos. Ahmed Elgammal es un apasionado del arte. Este profesor de informática de la Rutgers University de Nueva Jersey tiene varias obras de arte colgadas en las paredes de su despacho de la universidad y en su casa. Siente predilección por lo convencional y lo moderno. «Soy una persona visual —explica—, así que me gusta más el arte abstracto». Los lienzos dominados por los colores vivos se cuentan entre sus favoritos. Pero si le pregunta a Elgammal quién creó las obras que decoran sus paredes no sabrá decírselo. Tendrá que reformular su pregunta y cambiar «quién» por «qué», pues el creador de todos esos cuadros es un sistema de inteligencia artificial, IA para los amigos. Elgammal creó el Laboratorio de Inteligencia Artificial y Arte en la Rutgers University hace cinco años, un proyecto que unía su pasión por el arte con su trayectoria académica en el mundo tecnológico. Era también su forma de señalar uno de los caminos de futuro de la tecnología. «Contemplar una obra de arte es una de las cosas más complicadas que puede hacer un ser humano —apunta—. Es el reto más ambicioso de la IA». Si posa la mirada sobre un cuadro, un boceto o una escultura en una galería de arte, seguro que le vendrán varias cosas a la cabeza. Algunas son exclusivamente humanas, como las respuestas emocionales, a veces vinculadas a recuerdos del pasado. En cambio, otras reacciones dependen más bien de los hechos. «No solo reconocemos los colores y la composición, sino también los objetos, las personas, las escenas y el tema», apunta Elgammal. «Además, hacemos conexiones con lo que hemos visto antes y la relación de esta obra de arte con otras». Algunas de estas respuestas están también al alcance de los ordenadores. ¿Acaso no es Internet una gigantesca base de datos de la historia mundial, que conecta sucesos del pasado y del presente? ¿Acaso no son los ordenadores unas máquinas superpotentes que calculan y categorizan la información a velocidades de vértigo? Buen conocedor de su potencial, Elgammal se propuso el reto de crear un sistema de inteligencia artificial capaz de entender y apreciar el arte. Y le salió bien. La máquina resultante podía identificar cualquier obra que se le pusiera delante y determinar a qué época pertenecía. «Entender la historia del arte es solo una cara de la moneda», explica Elgammal. «Llegados a este punto, ¿por qué no intentar generar arte también?». Para hacerlo, creó otro sistema de IA, que aprendió mirando el arte creado a lo largo de cinco siglos. Una vez terminado su aprendizaje, le pidió que generara sus propias obras, que luego se mostraron a varias personas en el marco de una prueba piloto. Y este fue el resultado: no consiguieron distinguir cuáles eran obra de un artista humano o de una máquina. «Esta conclusión tiene enormes implicaciones para todo tipo de campos —asegura Elgammal—. Y, evidentemente, también para nuestra forma de entender el arte». Los avances en el campo de la IA no solo están abriendo nuevas posibilidades en las artes visuales; los músicos también empiezan a explorar su potencial. Taryn Southern es una de las pioneras. Después de leer un artículo sobre el uso de programas de IA para crear música FOTOGRAFÍA: GENERADOR DEEP DREAM/AICAN, LABORATORIO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL DE LA RUTGERS UNIVERSITY (3), KATHY SUE HOLTORF 68 THE JAGUAR

ambiental —esa que se olvida al instante, pero que hasta entonces requería un cerebro humano detrás—, pensó que si la IA era capaz de hacer eso, ¿por qué no usarla para componer canciones pop con una vida más larga en nuestra memoria? Poco después, en mayo de 2017, sacó el primer álbum de la historia compuesto usando solo IA. Su presentación llegó después del lanzamiento de otro álbum, con melodías creadas por un sistema de inteligencia artificial programado por el CSL Research Laboratory de Sony. Sin embargo, esto parece solo el comienzo, porque la inteligencia artificial está haciendo sus pinitos en todas las disciplinas artísticas: los bots poetas de Twitter crean versos de una profundidad inquietante, y una novela escrita con un sistema de IA se coló entre las finalistas de un concurso literario en Japón. El cine tampoco se queda atrás: los directores están experimentando con las posibilidades de esta tecnología, sobre todo en películas de ciencia ficción. Pero, ¿qué pasa con el valor artístico cuando la obra se ha obtenido pulsando un botón en lugar de ser fruto de un esfuerzo humano y creativo de varios meses o años? Nada, aseguran Southern y Elgammal. «Muchas veces, el arte no es más que la historia que nos venden», asegura Southern. Admite que tenía sus dudas cuando empezó a experimentar con la IA, pero que pronto se disiparon. «Las oportunidades que abre esta tecnología y los dilemas filosóficos que plantea me generaban reparos pero también mucha curiosidad. Pero ahora puedo decir que me ha permitido alcanzar un nivel de creatividad que ni sabía que existía». Southern ha podido atreverse más con los tipos de canciones que ha grabado sabiendo que el coste de creación es muy inferior que si tuviera que contratar músicos para la base musical. «Puedo darle al sistema de IA música de los siglos XVI y XVII para que aprenda y luego pedirle que cree una estructura pop a partir de allí y ver qué ocurre», explica. Esta capacidad de experimentación es un buen presagio para el futuro del arte. Y, en este sentido, los artistas y los amantes del arte deberían vivir la llegada de la inteligencia artificial con esperanza, en lugar de miedo. «ME HA PERMITIDO ALCANZAR UN NIVEL DE CREATIVIDAD QUE NI SABÍA QUE EXISTÍA». TARYN SOUTHERN «Es difícil adivinar qué nos traerá el futuro. Es posible que el arte tradicional cambie —admite Elgammal—, pero los artistas siempre estarán abiertos a explorar nuevas tecnologías». Y fijándonos en las obras que decoran su pared, está claro que los apasionados del arte seguirán disfrutando de las cualidades del arte en mayúsculas, independientemente de quién —o qué— sea el responsable de su creación. THE JAGUAR 69

 

JAGUAR

THE JAGUAR #07

 

THE JAGUAR rinde homenaje a la creatividad en todas sus formas, con elementos exclusivos capaces de despertar los sentidos: desde el diseño más seductor a la tecnología de última generación.

El nuevo número abre sus páginas a personas inspiradoras como, por ejemplo, Luke Jennings, creador de Villanelle (uno de los personajes televisivos más interesantes de los últimos tiempos) o Marcus Du Sautoy, un hombre que se plantea si la inteligencia artificial está a las puertas de dominar la creatividad. Nos embarcaremos también en un viaje a EE. UU. para explorar el paraíso foodie de Portland en un I-PACE, disfrutaremos de un trayecto a bordo de un Jaguar XE hasta el sur de Francia para dejarnos seducir por el punto de vista que tiene un fotógrafo de la encantadora ciudad de Arlés, y mucho más.

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