THE JAGUAR #02

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En este número presentamos la última incorporación a la familia Jaguar: el E-PACE. El piloto de F1 Romain Grosjean nos confiesa su pasión por Jaguar, mientras que el equipo Panasonic Jaguar Racing nos revela parte de los secretos de su preparación. Además, descubrimos la velocidad extrema de las carreras de drones y disfrutamos de un día único en compañía del XF Sportbrake.

REFLEXIÓN Hace unas

REFLEXIÓN Hace unas semanas di una vuelta en un coche diseñado por una startup de Silicon Valley: un coche autoconducido, pilotado por un enorme ordenador integrado en el maletero. El único pero es que no contaba todavía con las autorizaciones necesarias para circular de forma autónoma. Y así fue como, por designios de la burocracia, mi coche sin conductor terminó conducido por un humano de carne y hueso. Sin embargo, mientras contemplaba en la pantalla del sistema de infoentretenimiento una demostración del “cerebro” del coche en acción (el sistema de visión con inteligencia artificial que detecta y clasifica objetos y obstáculos a su alrededor mientras planifica la mejor ruta), mi cerebro humano tuvo tiempo para reflexionar sobre la ciudad del futuro y sobre cómo las innovaciones y la tecnología pueden ayudar a sus MANOS FUERA DEL VOLANTE LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA QUE ESTÁ A PUNTO DE DAR UN VUELCO A LA VIDA URBANA LLEGA SOBRE RUEDAS. Y SIN CONDUCTOR. TEXTO: Olivia Solon ILUSTRACIÓN: Mario Wagner 76 THE JAGUAR

habitantes a disfrutar de un día a día más práctico, sostenible y eficiente. Entre la población urbana, nada genera tanto consenso como el odio a las retenciones de tráfico: obreros rasos o millonarios, usuarios de limusinas o conductores de un Lada, todos padecen los atascos de la hora punta y comparten las mismas ganas de teletransportarse hasta su destino. La perspectiva de desaparecer de un lugar y reaparecer en otro en cuestión de segundos, sin sufrir el colapso viario, los retrasos ni las estrecheces del metro, es muy tentadora. Por desgracia, los científicos de momento solo han conseguido teletransportar átomos dentro de sus laboratorios, por lo que los fans de Star Trek tendrán que esperar para emular los viajes de sus ídolos. Hasta que no llegue ese día, tendremos que plantear otras formas de hacer más soportables los desplazamientos masivos de los rebaños de homínidos. La tecnología inteligente integrada en el vehículo y conectada a Internet puede ayudar a aliviar las tensiones del tráfico. No estaría nada mal tampoco incluir sensores en el volante para controlar la frecuencia cardíaca y el sudor, y detectar así cuando el conductor está a punto de perder los papeles. El coche podría emitir un mensaje del tipo: “Parece que tienes los ojos peligrosamente inyectados”. Y, al mismo tiempo, un brazo robotizado le acariciaría suavemente la cabeza. “¿Qué tal si nos tomamos media horita de descanso? He encargado un café con leche descafeinado en el bar más cercana. Llegaremos en cinco minutos”. Una vez allí, el sistema de navegación echaría mano de una base de datos de aparcamiento en tiempo real para llevarnos hasta la plaza libre más cercano. Y así se acabarían de una vez por todas las temidas explosiones de ira detrás del volante. La tecnología no deja de evolucionar y muy pronto los sistemas de asistencia a la conducción pueden convertirse en auténticos aparcacoches: llegaremos a nuestro destino, bajaremos y contemplaremos como el coche se va solito. Se acabó dar vueltas y más vueltas en “Este futuro automatizado tendrá también sus desventajas: ya no habrá excusas para llegar tarde” un aparcamiento en busca de un hueco. O tratar de aparcar en paralelo en un espacio imposible mientras detrás se forma una cola de impacientes conductores. Y cuando sea hora de volver, solo tendremos que coger el teléfono y llamar a nuestro obediente vehículo, que acudirá a nuestro encuentro raudo y veloz como el Coche Fantástico. Todo esto está muy bien, pero el gran objetivo es la plena autonomía: flotas enteras de coches eléctricos autoconducidos (si logran superar las trabas burocráticas) abrirían la puerta a un sinfín de ventajas, desde un flujo del tráfico más homogéneo (ya que los vehículos pueden moverse más juntos y sincronizados) hasta una reducción de los accidentes. Este nuevo escenario implicaría también una revolución en el diseño de los vehículos. Al igual que los primeros coches partieron de la forma de la carreta, la generación actual de vehículos autónomos imita las líneas de sus homólogos con conductor, una silueta muy condicionada por unos estrictos criterios de seguridad que perderán importancia una vez que se elimine de la ecuación el factor humano, causante de más del 90 % de las colisiones. Este cambio irá tomando forma a medida que nos vayamos acostumbrando a que los robots nos lleven a todas partes. El volante y los pedales se convertirán en cosa del pasado y aparecerán diferentes formas, tamaños y configuraciones de vehículos, para ocupar el tiempo de los desplazamientos de la forma que más nos convenga. Seguramente habrá vehículos para celebrar reuniones, citas o cenas. Y otros en los que podremos hacer ejercicio. O incluso vehículos para compartir con los amigos o para meditar plácidamente. Gracias a las incontables cámaras y sensores de los vehículos autónomos, los delincuentes lo tendrán más difícil para irse de rositas: el robo de vehículos se convertirá en una actividad de alto riesgo. Estoy convencida de que los vídeos de intentos de robo y las respuestas inteligentes o curiosas de los vehículos para evitarlos darán para un canal de televisión entero. ¿Alguna vez ha acelerado de repente justo cuando su cuñado estaba a punto de abrir la puerta del acompañante? Pues imagine la cara que se le va a quedar a un ladrón tras intentos y más intentos fallidos por agenciarse un vehículo. Si se puede pedir un coche autónomo en cualquier momento, ¿quién querrá tener un garaje? Como ya no necesitará este espacio para guardar su vehículo, tal vez podrá alquilarlo a alguna start-up a cambio de una pequeña participación en los futuros beneficios. Amazon, Apple, Disney y Google nacieron en un garaje. ¡Piense en cómo proliferará la innovación cuando los vehículos dejen de ocupar este valioso espacio! Este futuro automatizado tendrá también sus desventajas: ya no habrá excusas para llegar tarde. La omnipresencia de los teléfonos móviles ha convertido la impuntualidad en un problema de primer orden. A fin de cuentas, para qué llegar puntual a una cita si podemos mandar un mensajito del tipo “Voy tarde, cariño. El tráfico está fatal...”. Cuando el tráfico funciona como la seda, ya no hay excusas que valgan. El día de mañana, tendremos que echar mano de otros argumentos, inspirados por ejemplo en los choques entre tecnología y naturaleza. “Llego enseguida. Mi coche no sabía si esquivar un pájaro o una ardilla, y se ha parado. A ver si en unos minutos vuelvo a estar en marcha”. THE JAGUAR 77

 

JAGUAR

THE JAGUAR #07

 

THE JAGUAR rinde homenaje a la creatividad en todas sus formas, con elementos exclusivos capaces de despertar los sentidos: desde el diseño más seductor a la tecnología de última generación.

El nuevo número abre sus páginas a personas inspiradoras como, por ejemplo, Luke Jennings, creador de Villanelle (uno de los personajes televisivos más interesantes de los últimos tiempos) o Marcus Du Sautoy, un hombre que se plantea si la inteligencia artificial está a las puertas de dominar la creatividad. Nos embarcaremos también en un viaje a EE. UU. para explorar el paraíso foodie de Portland en un I-PACE, disfrutaremos de un trayecto a bordo de un Jaguar XE hasta el sur de Francia para dejarnos seducir por el punto de vista que tiene un fotógrafo de la encantadora ciudad de Arlés, y mucho más.

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Cifras obtenidas a partir de pruebas oficiales realizadas por el fabricante de conformidad con la legislación europea.
El consumo de combustible real de un vehículo podría ser diferente del obtenido en dichas pruebas y estas cifras son para fines comparativos únicamente.